Ricardo Diez de Ulzurrun López 23 de enero de 2022


Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento forman una colección que los judíos denominan “Ley”, Torá.

La Iglesia en sus comienzos, por su extensión, dividió la Torá en cinco rollos, para que las copias fueran manejables, por eso recibe el nombre de Pentateuco, “libro en cinco volúmenes”.

Los primeros cristianos dieron a cada volumen un título según el contenido del mismo:

  • El Génesis es el libro de los orígenes del mundo y de la humanidad.
  • El Éxodo relata la situación de los israelitas en Egipto y su salida o Éxodo gracias a la intervención de Yahvé.
  • El Levítico ofrece las normas por las que se deben regir los sacerdotes de la tribu de Leví, ritual de sacrificios e investidura de los sacerdotes.
  • El libro de los Números comienza con el censo de los israelitas que Moisés conducía hacia la tierra prometida.
  • El Deuteronomio sería una “segunda ley”.

El Génesis trata de narrar los orígenes del pueblo hebreo. Se divide en dos partes principales:

  • La historia primitiva (capítulos 1-11): relata la creación del mundo en general y la del hombre y de la mujer en particular(Gn 1, 1 – Gn 2, 4a), el relato del paraíso (Gn 2, 4b – Gn 3, 24), Caín, Abel y su descendencia (Gn 4 – Ge 6), el Diluvio (Gn 6 – Gn 9), las genealogías (Gn 9 – Gn 11), la torre de Babel y los primeros patriarcas (Gn 11).
  • La historia de los antepasados (capítulos 12-50): centra el interés en la historia de Abrahán ( Gn 12 – Gn 25), su descendencia inmediata: Isaac y Jacob (Gn 25 – Gn 37) y la parte final del Génesis relata la historia de José y sus hermanos (Gn 37 – Gn 50, 26).

El autor sagrado no pretende presentarnos un relato completo de los orígenes de la humanidad ni del pueblo de Israel, sino destacar los sucesos y personajes más importantes que marcan el curso seguido por las promesas de salvación a través de las edades de la historia humana. Dentro de esta línea la narración se centra en torno a Abraham, padre del pueblo elegido, y su familia, sobre todo en Isaac y su hijo Jacob. De este modo, la narración se va concretando en la porción elegida por Dios.

El texto del Génesis recurre a un esquema científico de su época, “para poner al hombre creado, desde el primer momento de su existencia, frente a Dios a la hora de buscar la definición de sí mismo, su propia identidad” (san Juan Pablo II). Bajo esta luz, resultan secundarias las cuestiones científicas del evolucionismo y del poligenismo relativas al origen del hombre (un único Adán y una única Eva o múltiples Adanes y Evas), porque lo que el Génesis quiere relatar es una visión del mundo en evolución, dependiente de Dios creador según su propio designio.

Este primer libro de la Biblia es sumamente rico en enseñanzas religiosas, que son la base de la teocracia hebrea:

  • Monoteísmo: se presenta a un Ser supremo, creador de todas las cosas, obrando conforme a sus atributos de omnipotencia, sabiduría, justicia, santidad y verdad.
  • Dios no sólo creó al hombre, sino que tuvo particular providencia de él, colocándolo en el paraíso y dándole una “ayuda semejante a él.”
  • Dios creó al hombre dotado de libertad; por eso le somete a una prueba, de forma que quiere acepte voluntariamente su servidumbre.
  • Después de la caída, Dios anuncia a los culpables una promesa de rehabilitación, de forma que triunfe sobre el instigador del mal. Esta promesa se concretará en la bendición sobre Noé, Abraham y Jacob.
  • La justicia divina envió un castigo — el diluvio — contra la humanidad pecadora.
  • Para dar cumplimiento a su promesa de salvación, se reservó a una familia de justos, de la que había de nacer la simiente de elección. La alianza con Noé es la seguridad dada a toda la humanidad de que Dios no la había de abandonar.
  • Estos designios salvadores de Dios se concretaron en la bendición de Sem, y sobre todo en la elección de Abraham como padre de una descendencia en la que habían de ser bendecidas todas las gentes. Encontramos aquí de nuevo la promesa universalista del Protoevangelio.
  • De este pacto surgen unas relaciones especiales íntimas entre Dios y la humanidad, siendo intermediarios los patriarcas, de los que había de nacer el pueblo sacerdotal, vehículo de transmisión de las promesas divinas hacia los tiempos mesiánicos.
  • El Dios justiciero que castigó a la humanidad con el diluvio y a Sodoma por sus iniquidades, aparece también misericordioso y benevolente, dispuesto a perdonar a la ciudad maldita si encuentra cinco justos, gracias a la intercesión del amigo de Dios. El Dios de los patriarcas es también el Dios de los otros pueblos, y castiga y premia las malas y buenas acciones de los paganos.

Os recomiendo que veáis unos capítulos “De la ciencia a Dios” de HMTelevisión:

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