Ricardo Diez de Ulzurrun López 25 de enero de 2022


El Éxodo es el segundo libro de la Biblia y narra la salida de los israelitas de Egipto y su llegada a la montaña del Sinaí. Para los israelitas esta liberación de la esclavitud de Egipto se convirtió en el artículo fundamental de su credo:

“Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí como emigrante, con pocas personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.” (Deuteronomio 26, 5-9).

El Éxodo es uno de los libros más importantes y más leídos de la Biblia. La finalidad de este libro es demostrar el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a Abraham de que su descendencia, después de una larga estancia en tierra de esclavitud, se multiplicaría y llegaría a ser un gran pueblo. El hagiógrafo muestra cómo Dios cumplió su palabra, liberando milagrosamente a Israel de la esclavitud para llevarlo al Sinaí y establecer una alianza perpetua.

El Éxodo se desenvuelve principalmente en Egipto, en el desierto y en el Sinaí, lo que da pie para dividir el libro en tres secciones:

  • Salida de Egipto (Éxodo 1, 1 – Éxodo 15, 21)
  • Marcha a través del desierto (Éxodo 15, 22 – Éxodo 18, 27)
  • Acontecimientos del Sinaí (Éxodo 19 – Éxodo 40)

La pregunta es si las narraciones del Éxodo reflejan recuerdos históricos o si han de ser consideradas como literatura de ficción. La conclusión, cada vez más generalizada, es que la estancia de los israelitas en Egipto puede ser o no ser histórica, pero en el libro del Éxodo se expone como un hecho literario, no como un hecho histórico. Los textos bíblicos sobre la historia antigua de Israel no se concibieron ni redactaron como fuentes históricas, sino como obras literarias.

Entre la pura historia o la simple ficción, caben otras posiciones más matizadas. De hecho, la esclavitud de los israelitas en Egipto y su liberación no están probadas científicamente. El período previo a la formación del estado de Israel (1.250-1.000 a.C.) está plagado de incertidumbres y de problemas. No faltan las fuentes bíblicas, pero son de escaso valor a la hora de intentar una reconstrucción histórica.

Por ejemplo, aunque no se especifica el nombre del Faraón, los datos de Éxodo cuadran en parte con los soberanos de la dinastía XIX, especialmente con Ramsés II (1290-1224 a.C.), que construyó una amplísima residencia o ciudad granero en el delta oriental del Nilo.

“Así pues, nombraron capataces que los oprimieran con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitón y Ramsés.” (Éxodo 1,11)

En algunos papiros que se conservan de Ramsés II, se puede leer que ciertos grupos extranjeros habrían sido empleados por los egipcios en trabajos de la construcción. Esto permitiría pensar que entre ellos también pudieron ser los hebreos, como atestigua el libro del Éxodo. Y de ser así, nos encontraríamos ante un dato histórico fiable del Éxodo. Este dato de todas formas hay que tomarlo con cautela porque en el Éxodo se habla de las ciudades de Pitón y Ramsés, y los descubrimientos arqueológicos sitúan la aparición de la ciudad de Pitón en los siglos VII-VI a.C. mientras que la de Ramsés en el siglo XIII a.C., con lo que tenemos una discordancia de seis siglos que nos indicarían que el libro del Éxodo estaría mezclando circunstancias y acontecimientos de diferentes épocas con el fin de perfilar los contornos de los orígenes de la historia de Israel.

Por lo tanto, aunque algunos elementos históricos básicos del relato del Éxodo parecen fiables, predominan los que no lo son y aunque haya un trasfondo de verdad en los relatos del Éxodo, quedan muchos puntos sin aclarar. Hay que pensar que datos históricos y reales, aunque difíciles de determinar y de probar, se mezclan con los ficticios y con los teológicos. Hay que tener en cuenta que los textos referentes al Éxodo son esencialmente narrativos y pueden incluir elementos históricos, legendarios y míticos.

En cualquier caso, lo que debe quedar claro es que su verdad no se mide por su correspondencia con el hecho histórico verificable. Lo importante del libro del Éxodo son las cuestiones teológicas.

Dios es el protagonista por excelencia del Éxodo. Para cerciorarse de ello, basta comprobar los numerosos pasajes en que Dios lleva la voz cantante y dirige la acción. Yahveh, es el Dios que salva a su pueblo y cumple la promesa hecha a Abraham.

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