Ricardo Diez de Ulzurrun López 14 de febrero de 2022


El libro de Daniel

Este profeta es considerado como uno de los profetas mayores en la clasificación más clásica de los libros de los profetas. Hoy, sin embargo, consideramos este libro más que como de tradición profética, de tradición apocalíptica.

El género apocalíptico trataba de aumentar la esperanza en situaciones de descalabro total. Permanentemente se estaba sometido a una tensión muy fuerte para mantener la fe, en esas circunstancias aparecen personajes, visiones o relatos que buscan fortalecer esa fe tambaleante. La apocalíptica la podemos considerar como heredera de la profecía, como una profundización del espíritu religioso del momento. Si antes del destierro el profeta juzgaba y condenaba la situación concreta. Ahora, en destierro, se presenta la realización de una historia de sufrimiento acompañada por la acción de Dios. Están perseguidos y el relato apocalíptico es un aliento a la esperanza para el oyente que, lo que debe hacer, es aguardar expectante sin desfallecer.

El género apocalíptico se solía presentar con pseudónimo, ya no es fuerte el prestigio de los profetas, y se requiere de un nombre sólido en la tradición judía. Se recurre mucho a sueños y visiones que son como nuevos oráculos con una carga simbólica inigualable dada en animales, cifras, colores,… Esto trataba de impresionar al auditorio que descubría aquí un motivo para seguir esperando.

El libro de Daniel está escrito por un autor pseudónimo que usó la figura de Daniel, un desterrado y profeta. El problema era que este profeta nos parece a veces más un adivino o un mago. En la antigüedad hubo un personaje interesante, único por su bondad llamado Daniel. Este personaje fue colocado junto con Noe y Job como un santo judío. Posiblemente circularon historias y relatos sobre este hombre en la época del exilio, y más tarde en el siglo II a. C. alguien lo puso por escrito, añadiendo cosas de su cosecha.

El contenido general del libro es ofrecer el ideal de la piedad judía junto con la presentación del Reino de Dios como un reino superior al Reino de los hombres. 

El libro podemos estructurarlo en varias secciones.

  • El primer bloque es una presentación de cuatro jóvenes ante la corte de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Nos muestra el sueño de Nabucodonosor y la interpretación de Daniel. Narra la adoración de la estatua de oro y la denuncia y condena de los jóvenes judíos, junto con su salvación milagrosa. El sueño del Rey y la interpretación de Daniel que es lo que llamamos el festín de Baltasar y a Daniel en el foso de los leones.
  • El segundo bloque se extendería con visiones apocalípticas de Daniel, las cuatro bestias, el carnero y el macho cabrío, la profecía de las sesenta semanas , la gran visión del hombre vestido de lino, que es continuada por los relatos sobre el enfrentamiento entre los Seleúcidas y los Ptolomeos. Termina esta sección con los relatos escatológicos y la resurrección.
  • El tercer bloque está formado por narraciones muy diversas con un sabor muy popular, la historia de Susana y los viejos, la historia de los sacerdotes de Bel y el dragón. En esta última parte se quiere motivar al cumplimiento de la ley, como la que salva al justo, incluso a pesar de los malvados.

El valor histórico de esto relatos es nulo y excesivamente fantasioso, propio del género, estamos ante una especie de relato fantástico con gran número de visiones y mucha inexactitud histórica.

El libro de las Lamentaciones

Es difícil encuadrarlo como libro profético, es más bien una obra que está vinculada a un profeta. 

La tradición colocó las Lamentaciones como obra escrita de Jeremías, pero esta afirmación es hoy difícil de sostener. Más bien estamos ante una poesía de tipo popular, semejante a las endechas fúnebres, los cantos de muerte y lamentación de un autor individual que recita hacia el 587 a. C., tras la ruina de Jerusalén. La autoría correspondería, por tanto a un escritor, cultivado y erudito, que se duele en lamentos poéticos por los sucesos.

Este libro está escrito en poesía. Tiene la singularidad de empezar cada verso por la letra correspondiente del alfabeto hebreo, y así sucesivamente, a modo de acróstico.

El libro se divide en cinco lamentaciones.

  • En la primera se describe la destrucción de Jerusalén y el estado en el que ha quedado.
  • En la segunda muestra la suerte del pueblo y la mentira en la que cayeron los falsos profetas.
  • La tercera es un lamento individual que acaba haciéndose colectivo, tiene una cierta relación con la literatura sapiencial.
  • El cuarto lamento no tiene nada especial , se vuelve sobre la situación general desastrosa.
  • El quinto lamento fue llamado como la oración de Jeremías, el autor se dirige directamente a Yahvé.

El libro de las Lamentaciones era leído por los judíos en el gran ayuno conmemorativo de la destrucción del Templo. Los cristianos lo seguimos leyendo en la Semana Santa, recordando la Pasión de Jesús, lamentándonos por su muerte.

El libro de Baruc

Fue una obra deuterocanónica, no ha sido aceptada por los judíos, entre otras cosas por contener bastantes textos en griego.

Según sus inicios, Baruc fue secretario personal de Jeremías, y escribió parte de su vida en la deportación y tras ésta. Se duda la fecha de composición de esta obra, pero se cree que no puede ser de antes del siglo II a. C., por lo que lo remontamos al siglo I a. C. Se especula que este tipo de libro circulara en las comunidades dispersas del judaísmo del siglo II a. C. Lo que está claro es que recoge la presencia de Jeremías como una muestra de la singular tradición dejada por este profeta.

El libro se estructura en cuatro partes claras.

  • La primera habla de la esperanza haciendo una confesión de fe.
  • La segunda es un poema de sabiduría, estilo sapiencial.
  • La tercera sería la llamada a Jerusalén y la invitación a la esperanza mesiánica.
  • La cuarta es la llamada carta de Jeremías, texto muy leído, querido y conocido por los judíos de la diáspora.

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