Ricardo Diez de Ulzurrun López 9 de febrero de 2022


PROFETAS DEL SIGLO VII a. C. (2 de 2)

El libro de Sofonías

Tampoco sabemos muchas cosas de este autor, a pesar de que el libro se inicia con una genealogía del profeta en varias generaciones. Se discute la razón de esta genealogía, ¿Probar su origen judío?, ¿emparentarlo con el rey Ezequías?. No lo sabemos con seguridad. El caso es que Sofonías es judío y predicó en Jerusalén durante el reinado de Josías, en la segunda mitad del siglo. Su predicación tuvo que contribuir a la reforma religiosa de este rey, dada la crítica tan ácida que dirige a los monarcas anteriores.

El libro tiene una parte positiva y otra negativa.

  • En la positiva anuncia la salvación a los pobres. El pobre es el que confía en Dios, es el inicio de la idea de pobreza ligada a la salvación. El pobre, el humilde, la modestia, el equilibrio social es lo pretendido por la mirada de Dios.
  • Su vertiente negativa parte de la visión del día de Yahvé, el día de la ira de Dios. Comparte tema con el profeta Amós. La catástrofe viene por la injusticia y la idolatría.

La obra la podemos estructurar en cuatro partes: la primera narra el “día de Yahvé”, es un juicio universal que sacudirá sobre todo a Judá; en la segunda se inician unos oráculos contra otras naciones enemigas tradicionales de Judá; la tercera, retorna a Judá hablando de la destrucción de Jerusalén; y la cuarta parte, se abre al discurso de la salvación que se extenderá a todas las naciones, aunque Judá será la especialmente favorecida.

El libro de Jeremías

Consideramos al profeta Jeremías como uno de los llamados profetas mayores. Su obra es especialmente amplia, pero no sólo en cantidad, sino que es significativa su calidad. Es el profeta mejor conocido de todos. Su predicación abarca los momentos más críticos del siglo VII a. C. Estamos también ante un profeta que habla de sí mismo, de sus dudas y temores, de sus angustias y problemas personales. Lo conocemos bien, nos trasmite su idea del profetismo que representa. Esta importancia fue vista también en la antigüedad. A Jeremías se le atribuyen algunas otras obras tales como las “Lamentaciones”, llamadas de Jeremías, y está vinculada a su obra el libro de “Baruc”.

La vida de Jeremías la conocemos con cierta amplitud, debió nacer hacia el 650 a. C. en Anatot, una aldea cercana a Jerusalén. Se dirigió a Judá pero muestra rasgos culturales con el Norte, de hecho está influenciado por Oseas. Parece que recibió la vocación profética hacia el año 627, gobernando Josías. En este momento la reforma religiosa está en pleno auge. No sabemos del todo la postura del profeta ante esta reforma del Deuteronomio. Es difícil saber que partes pertenecen a esta época, apenas tenemos algunos datos. Este periodo termina en el 609 que gobernará el Rey Joaquím. Jeremías se enemista claramente con el monarca con profecías contra el templo y su destrucción, predica también la llegada de los Babilonios. Constantemente invita a la conversión para evitar la invasión enemiga, denuncia el olvido de Dios. La pérdida de Judá llegará con la primera deportación. El reinado de Sedecías, 597 a 586 a. C. es un periodo entre las deportaciones donde la gente se opone y es partidaria de la rebelión, postura que Jeremías desaconseja constantemente. Esta primera deportación tuvo un fuerte impacto, claramente Dios no iba a favorecer a Judá, para Jeremías era consecuencia de su pecado. Dirige una carta a los desterrados. Intervendrá tratando de evitar la rebelión, no lo logra, y cuando llegan las tropas de Babilonia, Jerusalén será destruida. Tras este suceso Jeremías se sigue quedando en la ciudad. Tras la caída de Jerusalén un grupo intenta ofrecer resistencia, pero viendo la represalia que se avecina optarán por huir a Egipto, secuestran a Jeremías que se lo llevan. Ahí perdemos su rastro.

El contenido y mensaje fundamental de Jeremías es la conversión, trata de evitar la ruina de su pueblo invitando a cambiar. Invocará y usará la tradición antigua, la fe de sus padres, para mover al auditorio, percibe que esa vivencia de fe se ha perdido. Usará argumentos para desprestigiar a los dioses paganos. Apelará a su sentido moral y a la vergüenza por la conducta desordenada.

Jeremías es consciente de que sus llamadas a la conversión no tienen ningún tipo de resultado, por eso predicará más la destrucción que se cernía. Es un profeta que sufre por la ruina, pero que se ve impotente por evitarla. Tiene incluso la sensación de fracaso en su vocación profética. En los textos en los que Jeremías muestra su lado más humano, se han venido a llamar “las confesiones de Jeremías”, en ellas aparece el profeta angustiado, en crisis vocacional, buscando una respuesta en Yahvé.

Es también un profeta que predica esperanza y consuelo, lo cual se confirma en el gesto que tiene de comprar un terreno cerca de Anatot en medio del asedio, un gesto sorprendente si pensamos que con la llegada del invasor todo deja de pertenecer a sus dueños, la idea de Jeremías se plasma en este gesto, Dios cambiará la suerte en el futuro, no es tan mala inversión en la perspectiva de Dios.

La estructura del libro podemos ver cinco bloques:

  • El primer bloque de oráculos sobre Judá y Jerusalén, primero en tiempos de Josías, después vienen los oráculos pertenecientes a la época de Joaquím, le siguen los oráculos pronunciados tras Joaquim.
  • El segundo bloque, es una especie de introducción a los oráculos contra las naciones.
  • El tercer bloque contiene unas profecías de esperanza y felicidad.
  • El cuarto bloque se le ha llamado la pasión de Jeremías, se cuenta su vida a modo de biografía.
  • El quinto bloque son oráculos contra las naciones.

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