Ricardo Diez de Ulzurrun López 31 de enero de 2022


Macabeos

Los libros de los Macabeos se refieren a un solo acontecimiento: la insurrección macabea ante la dominación seléucida do Antíoco IV Epifanes y las luchas sucesivas de Judas Macabeo y sus hermanos por la libertad religiosa, cultural y política de los judíos.

La caída de Jerusalén ante las tropas babilónicas (586 a.C.) había supuesto el fin de la monarquía davídica y la pérdida de la independencia política para el pueblo de Israel, que durante más de 400 años se vio dominado por las grandes potencias (Babilona, Persia y Macedonia). Tras la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.), su imperio se divide. Palestina dependerá primero de Egipto y después de Siria, a partir de Antíoco III (199 a.C.). Durante todo este período los judíos mantuvieron una cierta autonomía religiosa, a pesar del avance del helenismo, utilizado como vehículo de unificación política.

Con Antíoco III los judíos obtienen un edicto de tolerancia que les garantiza la libertad religiosa y un cierto reconocimiento cultural. La situación cambia radicalmente con Antíoco IV Epifanes, partidario del helenismo a ultranza, que con su saqueo del templo y el decreto de prohibición del judaísmo (167 a.C.) enciende la mecha de la rebelión macabea. Antíoco IV se arroga la potestad de nombrar al sumo sacerdote, deja una guarnición en Jerusalén, introduce el culto pagano en el templo, prohíbe la circuncisión y el culto público…

Las ideas teológicas:

  • La teocracia y el sacerdocio. Con Jonatán, hermano de Judas, se une la jefatura política y el sumo sacerdocio, oficializándose la teocracia que se centra en la dinastía asmonea.
  • La fidelidad a la Ley. Los macabeos quieren restaurar la observancia de la Ley en toda Judea y no simplemente liberar del opresor.
  • La guerra santa. Los israelitas se consideran instrumentos de la justicia de Dios y por ello creen que pueden incluso masacrar a los pueblos. Los judíos las consideran guerras defensivas para preservar la identidad corno pueblo religioso.
  • El templo: Inviolabilidad (Heliodoro, que iba a destruirlo, acaba cantando gloria a Dios); Profanación (Dios permite que lo profanen por los pecados del pueblo); Purificación (la muerte de los mártires detiene la cólera de Dios y permite la purificación del templo); Defensa (Judas ayuda a las ciudades vecinas y consiguen que los paganos llenen el templo de regalos); Fiesta (celebrar que Dios ha protegido el templo: Nicanor iba a destruirlo, pero Judas lo mata).
  • El martirio. Los relatos de mártires son históricos, didácticos o ejemplares (enseñan a dar la vida por ser fieles a la Ley, a Dios). Está en línea con el justo sufriente del Antiguo Testamento.
  • La resurrección de los muertos. En 2 Mac 7 encontramos el relato de martirio cuya enseñanza es la resurrección: “el rey del mundo, a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará”.

Rut

Frente a las tendencias nacionalistas y exclusivistas, Rut tiene un aire universalista. Esta historia popular pone ante nuestros ojos unos personajes profundamente humanos, sencillos y entrañables y resalta un universo de valores que se imponen por sí mismos. Aparece en la Biblia hebrea como uno de los cinco rollos que se leían en las principales fiestas judías. Las versiones griega y latina lo sitúan a continuación del libro de Jueces, a causa de las indicaciones cronológicas que abren el libro.

Rut, la moabita, tras la muerte de su marido, un hombre de Belén emigrado a Moab, vuelve a Judá con su suegra Noemí y se desposa con Booz, pariente de su marido en cumplimiento de la ley del levirato. De este matrimonio nacerá Obed, abuelo del rey David. La genealogía de David es, sin duda, una adición posterior. Es una historia edificante cuya intención principal es mostrar cómo resulta premiada la confianza que se pone en Dios, cuya misericordia se extiende también hacia los extranjeros. Esta fe en la providencia y el espíritu universalista son la enseñanza del relato.

Tobías

El ambiente que se refleja parece corresponder a la diáspora judía de la época helenística, en la que era necesario afirmar la propia identidad nacional, cultural y religiosa y fortalecer los lazos de unión entre todos los judíos.

Un piadoso judío salió al paso de esa necesidad escribiendo el libro de Tobías. Quiso crear modelos de identificación que mostraran con ejemplos palpables el amor a la Ley y al Dios que protege a los que siguen sus caminos; modelos que estimularan la solidaridad entre los compatriotas dispersos; que inculcaran la necesidad de una familia fuertemente unida y protegida de influencias extrañas.

Tobit, judío deportado justo y piadoso y padre de Tobías, queda ciego. Aquel mismo día Sara, hija de Ragüel, soportaba las injurias de una criada de su padre porque había visto morir sucesivamente a siete maridos, muertos en la noche de bodas por el demonio Asmodeo. Dios hará que los dos infortunios se resuelvan favorablemente, enviando para ello al ángel Rafael.

Destacan el consejo de dar limosna, el sentimiento familiar y, especialmente, las ideas tan adelantadas sobre el matrimonio que preludian el concepto cristiano. Rafael es manifestación de la providencia de un Dios cercano a los problemas cotidianos.

Judit

El autor de este libro, como resultado de su meditación sobre la Sagrada Escritura, quiso consolar y estimular la esperanza de sus compatriotas, recordándoles que Dios había salvado muchas veces a su pueblo y que también lo haría en el presente, si se mantenían fieles a la alianza y cumplían sus preceptos.

El libro de Judit es la historia de una resistencia heroica y de una gesta magnífica, protagonizada por una pequeña ciudad y una mujer audaz. Israel se concentra en Betulia, la insignificante ciudad que resiste a los dominadores del mundo.

El pueblo se personaliza en Judit (la Judía), joven y hermosa viuda, que con las armas de la oración, el ayuno y la fidelidad a la Ley se enfrenta al opresor, el general Holofernes, jefe de un inmenso ejército que, a su vez, es compendio de todos los enemigos históricos de Israel. Judit se introduce en la tienda de Holofernes que está ebrio de poder y de soberbia, le corta la cabeza y retorna a Betulia victoriosa e intacta. Todo acaba en alegría y alabanzas a Dios y a Judit.

Ester

El libro hebreo de Ester es el último de los cinco rollos que se leían en las grandes fiestas judías.

La historia de Ester está ambientada en pleno período persa, en la corte del rey Asuero o Jerjes I (486-465 a.C.) en Susa. Este marco histórico no deja de ser una ficción literaria.

El argumento del libro es un entramado de intrigas cortesanas que ponen en peligro de muerte y exterminio a la comunidad judía dispersa, que al final se salva gracias a la decidida intervención de Ester, joven judía promovida a la dignidad de reina de Persia, y de su tío Mardoqueo, perfecta encarnación del judío discreto, sabio y fiel, que desenmascara el plan criminal del primer ministro Amán, haciéndole caer en su misma trampa. Al final, los exterminadores son exterminados y la comunidad judía celebra su inesperada liberación con la fiesta de los purim o suertes.

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