Ricardo Diez de Ulzurrun López 30 de enero de 2022

Crónicas

Los dos libros de las Crónicas conforman una vasta síntesis de historia israelita que se remonta a los orígenes mismos de la humanidad y se prolonga hasta el edicto liberador de Ciro en el 538 a.C. Los dos libros de las Crónicas reproducen en buena parte los libros de Samuel y Reyes, pero al mismo tiempo añaden otros importantes datos complementarios.

El cronista refleja el movimiento de restauración que tuvo lugar en Judá a la vuelta del destierro, es decir, durante los últimos años del s. VI y todo el s. V a.C. Es el momento de la reconstrucción del templo y de la ciudad santa, el momento de la restauración de la comunidad israelita a través de una exigente reforma moral y legislativa.

Las ideas teológicas:

  • Dios y la historia. La historia es para Israel el punto de encuentro con Dios. La alianza (se garantiza mediante la permanencia de la dinastía de David y del templo); La elección (su origen está en la misma creación; Dios es quien elige, y es la garantía de que la elección va a durar por siempre); La justicia de Dios (imagen de Dios que premia a los buenos y castiga a los malos); Bendición de Dios (es el trato de favor de Dios a su pueblo, que debe responder con la acción de gracias; la mayor bendición es la tierra prometida).
  • Israel, pueblo de Dios. El destinatario de la alianza es todo el pueblo, aunque la alianza es con el rey, a través de él. En este sentido es importante la unidad de Israel.
  • La verdadera monarquía. Para Israel, la monarquía es divina y el trono real es, de algún modo, el trono de Dios. Se defiende la línea davídica, los reyes del Sur, partiendo de que el rey es elegido por Dios. Interesa ver cuál es el verdadero rey.
  • Importancia del templo. David prepara su construcción, Salomón lo construye y los levitas constan como los encargados. Es el lugar donde Dios habita. Se identifica también con la monarquía. Expresa la universalidad de la salvación de Dios: igual que el arca de la alianza va a casa de un extranjero, también el extranjero puede ir al templo de Dios.
  • El culto. Cuenta el cronista de manera explícita todo lo que se refiere al culto y al personal del templo. Subraya la importancia de la oración y del servicio. Los levitas, descendientes de Leví, tribu sacerdotal, son los que legitiman el culto. Al final, el sacrificio se va convirtiendo en la actividad más importante que se realiza en el templo.
  • La Ley. Es muy positiva para el cronista; por ella se hace efectiva la alianza. Es siempre la Ley del Señor, y el rey es un segundo Moisés, un servidor de la Ley.
  • La retribución. El cronista enseña una retribución de carácter individual. Dios premia al qua es fiel y castiga al infiel. Admite el cronista la posibilidad de que uno que sea infiel cambie su conducta y sea fiel al Señor; esto mantendrá la esperanza de Israel en la reconstrucción del templo.

Esdras y Nehemías

En su origen, estos dos libros constituyeron una sola obra y probablemente formaban la segunda parte de un conjunto histórico más amplio que hoy conocemos como historia cronista (la primera parte estaría formada por los libros de las Crónicas).

Los libros de Esdras y Nehemías narran los acontecimientos vividos por el pueblo judío a raíz del edicto de Ciro (538 a.C.) y sus protagonistas (el sacerdote Esdras y el gobernador Nehemías) no son mencionados en ningún otro lugar del Antiguo Testamento. Sin embargo estos dos libros cubren un espacio de tiempo de más de cien años de historia israelita y son imprescindibles para conocer, aunque sólo sea parcialmente, los sucesos que configuraron la restauración de la nación israelita y el nacimiento del judaísmo a la vuelta del destierro babilónico.

Las ideas teológicas:

  • El pueblo judío como pueblo de Dios. Es el tema central. Todo lo que ha acontecido es por ser pueblo de Dios; Dios guía la historia del pueblo. Se subraya la unidad: todos se sienten vinculados a este pueblo, tanto los que regresan como los que no.
  • La tradición y la proyección hacia el futuro. Es importante la mirada al pasado, recordar la acción de Dios, lo que se hace mediante oraciones y plegarias. Se subraya el culto al Dios único y, como consecuencia de ello, estará la ley de la pureza de sangre y el cumplimiento estricto de la Ley.
  • Dios. Junto a la idea del Dios creador y del Dios de la historia surge la idea del Dios del cielo y de la tierra. Ante Él sólo cabe la súplica, solicitar que actúe y pedirle perdón. Como consecuencia de ello surge un nuevo concepto de comunidad, como sierva de Dios, organizada en torno al templo y gobernada por los sacerdotes.
  • La Ley. Se subraya como ley divina y civil. Incluso algunos han identificado estos libros con el libro de la Ley de Moisés. La Ley se convierte en signo de la presencia de Dios en medio del pueblo.
  • El templo. Subrayan la importancia del templo; es como el Sancta Sanctorum que sólo está reservado para Dios. El viaje de Esdras es planteado casi como si su finalidad fuera llevar los utensilios al templo.

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