Ricardo Diez de Ulzurrun López 29 de enero de 2022


Los libros históricos continúan la narración de la historia salvífica de Dios con su pueblo desde la muerte de Moisés a la entrada en la tierra prometida (1200 a. C. aproximadamente) hasta el establecimiento de la última dinastía judía independiente, la asmonea (140 a.C.).

Debemos partir de la idea de que la historia bíblica no es una narración neutral de los hechos, sino una lectura confesional de los acontecimientos. Los historiadores bíblicos son teólogos que descubren la referencia de las cosas y los acontecimientos a Dios. A la hora de leer los libros históricos no hay que preguntarse tanto por los hechos mismos y sus circunstancias de tiempo y lugar, cuanto por la intencionalidad teológica del autor.

Josué

El libro de Josué narra la entrada a la tierra prometida. Constituye la conclusión natural del libro del Éxodo, enlazando literariamente con el final del Pentateuco. Es un libro de carácter positivo en general: el pueblo es fiel a Dios y Dios responde protegiendo y bendiciendo al pueblo. Se trata del cumplimiento de la promesa de la tierra hecha por Dios.

Las ideas teológicas:

  • La tierra es un don gratuito de Dios y cumplimiento de sus promesas. Se destaca la idea del descanso, como el momento en que el pueblo puede tomar conciencia de que es pueblo.
  • La idea de un solo pueblo con un solo pastor que es de la vuelta del exilio, Josué la traslada a la entrada de la tierra prometida, cuando contradictoriamente en Jueces aparece el pueblo dividido en tribus.
  • Las guerras de Israel son guerras de Yahvé, guerras santas. Israel debe tener fe en Dios para poder alcanzar la victoria. La victoria es de Dios y todo botín es para Dios. Al matar a todos los habitantes se evita pactar con ellos y tomar a sus mujeres.
  • La Ley tiene gran importancia al ser un libro inspirado en el Deuteronomio.

Jueces

Juez no es sólo quien administra justicia, sino también quien gobierna. En este caso es el héroe designado por Dios para salvar a la tribu. Hombres y mujeres a quienes la tradición israelita recuerda con admiración, porque en determinados momentos de crisis se pusieron al frente de una o más tribus y salvaron al pueblo de caer en manos de enemigos externos. Son personajes con frecuencia no muy relevantes en su origen, pero sobre los que venía el espíritu del Señor y los convertía en guías o jefes carismáticos. Este libro comprende el espacio de tiempo entre la ocupación de Canaán y la monarquía.

Mientras que la generación de Josué fue fiel a Dios, la de los jueces, no. El período de los jueces se trata de un período de continua degradación del pueblo.

Las Ideas teológicas:

  • Teología de la alianza. Cuando el pueblo es fiel a Dios, recibe el favor de Dios; cuando es infiel, el castigo.
  • Doctrina de la gracia. Quien salva es Dios; el juez es un mero instrumento de Dios.
  • El Espíritu del Señor. Por primera vez se hace presente como fuerza de salvación.

Samuel

Originariamente los dos libros de Samuel eran uno solo. La división en dos viene de la versión de los LXX, dado que el rollo del texto manuscrito resultaba de difícil manejo.

Comienza el deterioro progresivo del pueblo. Se van alternando fidelidad e infidelidad, alcanzando el culmen cuando piden un rey a Dios, momento que supone el paso de los jueces a la monarquía. El pueblo tiene la iniciativa, se presenta el rey como algo negativo (rebelión del pueblo), pero el rey será ungido por Dios, que sigue estando con su pueblo.

Es un momento importante, ya que Israel se constituye como pueblo. El rey principal será David, y la capital Jerusalén. Los personajes más importantes:

  • Samuel que es el último de los jueces y el primero de los profetas. También será sacerdote.
  • Saúl que es el primero de los reyes. Por primera vez es elegido por Dios y proclamado por el pueblo. Es un gran cambio, ya que confluyen las dos iniciativas.
  • David que es proclamado rey primero por el Sur y luego por el Norte. Conquista Jerusalén, que era jebusea, y la hace capital de los dos reinos. Luego llevará el arca y hace de Jerusalén capital religiosa.

Las ideas teológicas:

  • Dinastía davídica. El rey es elegido y ungido por Dios. La grandeza de la dinastía davídica está en su relación con Dios; por eso será prototipo del futuro Mesías, descendiente de David.
  • Monarquía en Israel y en Judá. El rey es una persona sagrada, es nombrado “hijo de Dios”. Coexiste la monarquía ideal y la monarquía crítica o negativa. Si el rey cumple la ley, es bueno; si no, es malo.
  • Jerusalén es la ciudad de Yahvé (capital religiosa) y ciudad de David (capital del reino unificado). Incluso en el destierro sigue siendo ciudad de Dios; después del exilio se convierte en el centro más fuerte del judaísmo.

Reyes

Los dos libros de los Reyes reflejan una amplia e importante etapa de la historia de Israel, de unos 400 años, desde la entronización de Salomón (hacia 971 a.C.) hasta el indulto concedido a Jaconías en su exilio de Babilonia (561 a.C.). Se refieren al asentamiento y esplendor de la monarquía unida bajo Salmón, y a la pronta división de los reinos del Norte y del Sur y a sus historias separadas hasta los trágicos finales de Samaría (721 a.C.) y Jerusalén (586 a.C.). Es la época de la consolidación de ciertas instituciones, como el templo y el sacerdocio, que se convertirán en pilares fundamentales de la comunidad postexílica.

Cuentan la historia de los reyes, y los presenta normalmente con el nombre, la duración de su reinado y el año de reinado del rey vecino. También se hace un juicio del rey, normalmente negativo, utilizando tres fórmulas:

  • Reino del Norte, al que considera culpable de la división.
  • Reyes del Sur, a los que considera en general fieles, pero infieles al destruir los santuarios.
  • Ezequías y Josías, reyes reformadores, son considerados totalmente buenos.

El juicio final sobre la monarquía en los libros de los Reyes es claramente negativo. Si en Jueces era el pueblo el que pecaba, aquí son los reyes los que pecan y llevan al pueblo a la catástrofe final.

La ideas teológicas:

  • Teología sobre David. Es el prototipo de rey, y según él son juzgados los demás reyes; mantiene viva la esperanza.
  • Teología de Elías. Es la personificación del yahvismo; él es quien anuncia y realiza la fe en Yahvé. Elías hace dos salidas de Palestina y las dos con sentido teológico: a Fenicia, anunciando la universalidad de la fe en Yahvé, de la salvación; y al monte Horeb, a encontrarse con Dios, suponiendo una vuelta a las raíces, a la fe original.
  • Teología del templo. El templo es uno de los grandes ejes temáticos que vertebran Reyes. Literariamente el tema del templo forma una gran inclusión, que se abre con la construcción del templo por Salomón y se cierra con la destrucción del mismo a manos de Nabucodonosor. Se cuenta la historia de Israel en relación con el templo.

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