Ricardo Diez de Ulzurrun López 13 de noviembre de 2021

El objetivo de este proyecto es el de evangelizar. Es intentar llevar a Jesucristo a aquellos amigos y contactos que no tienen fe o que la tienen dormida u olvidada y también llevarle a aquellos que sí la tienen y que por eso mismo tienen ganas de saber más, de conocer más.

Cuando amas a Alguien y sabes que es Bueno, Bello, Verdadero, Sanador, Gratuito, lleno de Amor, que te transforma y te hace mejor contigo mismo y con los demás, que te da esperanza y alegría de vivir, que te hace sentirte joven y te da fuerzas para hacer cosas que no pensabas que pudieses hacer, que te cura tus angustias y depresiones, etc., no te lo puedes callar. Sabes que has encontrado un Tesoro, que has encontrado algo valiosísimo y tienes la necesidad compartirlo con los que quieres para que también ellos disfruten de Él. Eso es la fe y la fe, aunque es Dios quién nos la regala personalmente, también se aprende, por este motivo es muy importante evangelizar para poder enseñar a los demás.

Yo sólo soy un cristiano más, soy tanto o más pecador que cualquier otro, caigo todos los días y todos los días me levanto de nuevo, tengo momentos de falta de fe, de falta de amor, tengo mis miserias como todos. Para evangelizar no hay que ser santo, simplemente hay que estar enamorado de Jesucristo y yo, a pesar de ser un pecador, estoy enamorado de Él. Y sé que Él también está enamorado de mí a pesar de ser como soy.

Tampoco soy un modelo de cristiano, porque aunque me bautizaron, fui educado en un colegio cristiano, hice la primera comunión e incluso me confirmé, a partir de los 16 años dejé de creer, mi vida me llevó por el camino de la indiferencia hacia la fe y hacia Dios y hasta los 50 años he vivido al margen.

Pero he tenido la gran suerte de que alguien me evangelizó, por supuesto el Señor me dio la fe, pero tuve a mi alrededor personas que Él puso en mi camino, que me ayudaron y me enseñaron, que me regalaron su descubrimiento, como yo ahora quiero hacer con vosotros.

Para evangelizar no hay que ser papa, obispo, sacerdote, seminarista, monja, fraile, catequista, no es necesario ser nada especial. Evangelizar es sólo demostrar tu amor como cristiano por una Persona, por Jesucristo, y eso lo sabemos hacer todos, unos escribiendo aunque sea torpemente, otros compartiendo con sus contactos cosas que han leído y que le han ayudado en su vida y todos con el ejemplo de nuestra vida cristiana.

No pensemos que esto es una tarea imposible. El cristianismo comenzó a extenderse en un mundo parecido al nuestro, donde la sociedad era politeísta, tenían dioses para casi todo: la guerra, el amor, la fertilidad, las cosechas, etc., pero en verdad no creían en ninguno, sólo creían en sí mismos, en el placer de vivir desenfrenadamente, en el sexo, en el alcohol, en las drogas, el dinero, el poder, etc., sin mirar por los demás, sólo les importaba la felicidad propia, por eso había clases sociales tan diferenciadas: ciudadanos romanos, personas libres pero no ciudadanos romanos, esclavos, parias, paganos, judíos, gentiles, etc.

Nuestra sociedad actual es igual, no es peor ni mejor, sólo han cambiado los nombres de los dioses, ahora es el dios dinero, el dios poder, el dios placer, el dios ocio, el dios consumismo, el dios sexo, etc. También somos una sociedad individualista, donde lo importante soy yo y si vivo en sociedad es porque me interesa sacar de ella el máximo partido posible. El empresario explota a sus trabajadores, como antes el señor explotaba a sus esclavos, hay ciudadanos de primera que tienen de todo y de segunda que apenas tienen para vivir, ciudadanos legales e inmigrantes ilegales, ciudadanos con techo y sin techo, etc. Las clases sociales de entonces ahora también existen con otros nombres.

Por lo tanto, evangelizar hace 2000 años era igual de complicado que ahora. Sin embargo, he aquí que en ese mundo primitivo, aparece un grupo de doce apóstoles que después de conocer a Jesucristo, de convivir con Él durante tres años y de ser enseñados con su Palabra y sus actos, se enamoran de Él y su vida cambió por completo, se ponen a viajar por todo el mundo y comienzan a evangelizar. En menos de 400 años todo el mundo conocido hasta entonces se hace cristiano. Durante estos cuatro siglos los cristianos sufrieron persecuciones, les torturaron, muchos murieron mártires, pero eso no les paró en su evangelización, porque el amor era más poderoso que todo lo que les pudieran hacer.

Y ¿Cómo evangelizaban? La mayoría de los primeros cristianos era gente humilde que apenas sabían leer y escribir, no tenían gran oratoria, muchos eran de las clases más bajas, esclavos, parias, pero lo consiguieron. No usaron la violencia, ni amenazas, ni chantajes, lo consiguieron comenzando por demostrarlo con su vida, con su ejemplo. Siempre guiados por el Espíritu Santo.

Sus amigos, parientes, vecinos, los veían y se daban cuenta que se amaban unos a otros y se cuidaban y protegían, que compartían lo poco que tuviesen con los necesitados, que cuidaban de los enfermos a pesar de poder contagiarse de las enfermedades, que se ocupaban de las viudas y no las dejaban desamparadas, que a nadie se le negaba ayuda aunque no fuesen cristianos. Veían que aunque eran perseguidos, insultados, escupidos, torturados, asesinados, eran felices y le agradecían a Dios a diario todas las cosas buenas que les pasaba y las malas las vivían con resignación. Todo esto sucedía en una sociedad cuyos principios eran todo lo contrario, exactamente igual que en nuestra sociedad actual.

No existían las redes sociales, ni los medios de comunicación como los que tenemos ahora, ni siquiera el transporte era tan fácil y asequible como ahora. Comenzaron por evangelizar a su grupo de influencia, sus familias y amigos, y estos a su vez hicieron lo mismo con los suyos, y en 400 años consiguieron pasar de ser unos cientos a ser millones en todo el mundo.

Sí, es cierto que luego vinieron épocas muy oscuras, donde ya no se hicieron las cosas así y se utilizó la violencia para evangelizar, la imposición por ley para ser cristianos, etc. Sí, es cierto que se han hecho las cosas muchas veces muy mal, que ha habido abusos, delitos, pecados muy graves, pero hay que tener en cuenta que la Iglesia está formada por seres humanos y como tales, por pecadores, y por ello, en la Iglesia ha habido, hay y habrá siempre gente mala, pero también ha habido, hay y habrá siempre gente muy buena, que gracias a Dios son la inmensa mayoría de los cristianos. Es lo mismo que en todos los ámbitos de la sociedad, o acaso ¿no hay personas malas entre la policía, en la política, en la medicina, en la enseñanza, etc.? Y por eso no criminalizamos toda la sociedad por unos pocos.

De lo que se trata es de que seamos capaces de enseñar a ser gente buena con nuestra evangelización, que seamos capaces de volver a convencer con nuestra vida y con nuestras palabras, con nuestro amor y con nuestra felicidad, con nuestra solidaridad y con nuestra misericordia. Y que cada vez en la Iglesia sean más los buenos que los malos cristianos.

Sólo se trata de eso. Evangelizar no es otra cosa que decirle con valentía al mundo que hay otra forma de vivir la vida, vivirla por Jesucristo, con Jesucristo y en Jesucristo. Y que esa forma de vida es garantía absoluta de felicidad, justicia social, fraternidad y de amor.

Esto es lo que modestamente se pretende con el proyecto «El Buque Escuela». Ahora espero que Dios nos ayude, nos inspire y ponga en nuestras reflexiones las palabras adecuadas y que también a los que lean estas publicaciones los ilumine Dios para que sean receptivos y comprensivos con lo que se publica y consigan enamorarse también de Él, que en definitiva es lo que cuenta y lo que se busca con este proyecto.

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