Ricardo Diez de Ulzurrun López 10 de noviembre de 2021


Aunque todavía estamos en la catequesis preliminar o introductoria (Procatequesis), que es una toma de contacto con los que van a recibir la instrucción catequética, san Cirilo ya les habla del perdón de los pecados que es uno de los efectos de la eficacia salvadora del sacramento del Bautismo. Al final de toda su catequesis, vendrán las catequesis mistagógicas en las que realmente explicará los diferentes sacramentos recibidos por el catecúmeno y las gracias que ha recibido en cada uno de ellos.

Por el sacramento del Bautismo, el Espíritu elimina el pecado original y cualquier otro pecado personal, así como todas las penas del pecado (CAT ,n. 1263). Pero el bautismo es muerte de todo pecado y al mismo tiempo lucha contra el pecado; es justificación y tarea. Nos libra de los pecados hasta la fecha, pero desde ese momento nosotros tenemos que poner el empeño de no volver a pecar.

Está claro que nuestra naturaleza es pecadora y que somos débiles y caeremos en el pecado frecuentemente, pero si de verdad tenemos la intención de no pecar, estas caídas nos dolerán de corazón y acudiremos al sacramento de la Reconciliación a pedirle perdón al Señor, y Él, en su infinita misericordia nos limpiará de nuevo el pecado para que recomencemos nuestro camino hacia la Santidad, hacia Él en el Cielo.

¿Porqué Dios nos perdona los pecados? Cuando tú, que eres imperfecto, amas de verdad a una persona: a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, etc., eres capaz de perdonarle cualquier feo, cualquier grosería, cualquier desplante, cualquier desamor, etc., que puntualmente tenga contigo. Si ves de verdad que ha sido algo involuntario, sin maldad, le perdonas todo por amor. Pues si tú que eres imperfecto lo haces, ahora piensa en Dios que es el Amor perfecto ¿Qué no va a hacer Él por ti que te ama como no puedes llegar a imaginar?.

Dios te conoce mejor que tú mismo y sabe tus imperfecciones y te ama a pesar de ellas, con lo bueno y lo malo que tienes. Dios sabe si los pecados que cometes los confiesas con arrepentimiento verdadero, con temor de perder a Dios, o sólo por miedo a las consecuencias o para sentirte mejor. Si tu dolor es sincero, Él te perdona porque Él te ama.

Como le gustaría que fueses mucho más feliz y que no tuvieses que sentirte nunca mal por pecar, te regala la gracia santificante que recibes con los sacramentos, para que te den fuerza y te ayuden a que no peques. Aprovéchalas, si ves que estas flojo, acude más a la oración, acude más al sagrario a hablar con Él que te está esperando.

Por eso san Cirilo dice que Dios borra los pecados queriendo y creyendo.

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